
ruge el cielo, como herido
diluvio, torrente huido
de sempiternas lagunas.
Cerrado oscuro y ajeno
se vuelve como salvaje
y su indómito coraje
anega al pobre en su seno.
Lluvia espada, viento y trueno
se aparean en sus cunas
desaparecen las lunas
en siderales perplejos
el cielo se encuentra lejos
cerrado de nubes brunas.
El tiempo que trae el clima
con sus tormentas al cinto
despliega un toque distinto
sobre el suelo que lastima.
El progreso subestima
la respuesta en estallido
a la agresión que han sufrido
la atmósfera y el planeta
con un dolor que le aprieta
ruge el cielo, como herido.
No ha cesado de llover
todas las aguas del mundo
como un Niágara errabundo
perdido al anochecer.
Sopla el centro de su ser
llueve el tiempo resentido
dejando un lodo transido
sobre nuestra población
¿qué aviva tu agitación
diluvio, torrente huido?.
Damnificad@s por miles
muert@s por tu saña viva
¿cómo la gente te esquiva
los devaneos hostiles?.
Vendrán tiempos más gentiles
de bonanza, de fortunas
en que lluevan oportunas
las aguas de nuestros cielos
la lluvia para los suelos
de sempiternas lagunas.
Despedida
Que amaine este temporal
que amainen todos vientos
que calcen los elementos
y el cielo se abra ideal.
Que el canto sea otoñal
con notas anaranjadas
y las esquinas mojadas
recobren su encanto austero
un respiro verdadero
entre brisa y carcajadas.